De la escasez al “lo quiero, lo tengo”: dos formas de educar entre Brasil y España

Vale, ahora sí nos metemos de lleno en el tema de la educación que recibieron muchos padres brasileños y la que reciben hoy sus hijos nacidos en España.

(Todos los datos que quiero compartir aquí son observaciones personales recopiladas a lo largo de los años, dentro del entorno en el que crecí. Me incluyo en esta reflexión, ya que mis padres también vinieron de otro país y me educaron aquí).

Creo que ya lo comenté antes en el blog, pero existe una diferencia muy marcada entre ambas formas de educación: en muchos casos, pasan de un extremo al otro.



Tengo conocidos que vinieron de zonas muy pobres de Brasil, donde las familias eran numerosas: muchos hijos, primos, abuelos… Lo poco que tenían se compartía entre todos. La ropa pasaba de un hermano a otro, se repartía la comida como se podía, y muchas veces ni siquiera alcanzaba para todos.
Tampoco tuvieron regalos en sus cumpleaños, no celebraban fechas importantes, no siempre podían comer platos típicos, y muchos ni siquiera pudieron terminar sus estudios porque tuvieron que empezar a trabajar desde pequeños para ayudar en casa.

Todo eso influye directamente en el tipo de educación que estos padres ofrecen a sus hijos hoy en día. Muchos vinieron a España buscando una vida mejor: más estabilidad económica y también más seguridad.

La educación que reciben sus hijos, como es lógico, es muy distinta. Son niños que suelen tener absolutamente de todo. Desde pequeños disfrutan de una libertad casi total para comprar lo que quieran, tener todos los juguetes que les gustan, elegir qué comer, qué ver, qué escuchar y, en muchos casos, cómo comportarse.

Esto provoca que muchos no valoren lo que tienen; crecen sin conocer el esfuerzo que hay detrás de las cosas, sin entender su precio real. Son niños que a veces crecen sin límites claros, con una mentalidad del tipo: “lo quiero, lo tengo”.

Por supuesto, no todos son así, pero en mi experiencia, una gran parte presenta este tipo de comportamientos.

Son niños, adolescentes y jóvenes que no han aprendido a compartir ni a convivir socialmente de manera equilibrada. Funcionan desde el “me junto con quien me conviene” y, si no es así, “no me interesas como persona”.
Si no consiguen lo que quieren, se enfadan, se alejan de sus padres o incluso los tratan mal.

Entonces, ¿qué pensamos sobre todo esto?
¿Realmente vale la pena darles absolutamente todo, usando como excusa: “Yo no pude tener esto cuando tenía tu edad”?

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